Seguramente, a nadie se le escapa que Facebook es el medio perfecto para transmitir mentiras, opiniones sesgadas, libelos y otras formas de retorcer la realidad. Sin embargo, siempre me sorprende la facilidad con que ese tizne se queda pegado a la inteligencia de algunas personas que repiten y difunden las falsedades como si con ello estuvieran contribuyendo a hacer de esta una sociedad más justa y moralmente aceptable, cuando lo que hacen es justo lo contrario.

Hoy, sin necesidad de buscar, me he topado con tres ejemplos de esa basura que anega las cloacas de Facebook. En el primero se mostraban dos fotos, una de un anciano achacoso y desgastado y otra de un supuesto nigeriano lustroso y altivo. Junto a la foto del anciano, se nos informa de que es español, andaluz para más señas, de su edad provecta, de que ha sido desahuciado y de que ha tardado más de un año en conseguir plaza en un asilo. El nigeriano, en cambio, ha tenido mucha más suerte. Durante los dos últimos años, el Estado le ha proporcionado alojamiento gratuito, 30 € al día y un móvil. ¿Hace falta añadir algo más? Bueno, sí, podrían haber dicho que el alojamiento había consistido en un chalé en la Moraleja en Madrid.

No sé si la historia del anciano es cierta. Desde luego, bien podría serlo, pero la del nigeriano… Si lo que se pretende hacernos creer es que los inmigrantes reciben del Estado un mejor trato que los nacionales, se necesita mucha ingenuidad, ignorancia o mala lecha para creérselo.

En esta país hay dos tipos de inmigrantes. Los que llegan de forma legal, con papeles y, normalmente, ofertas de trabajo, y los que llegan de forma ilegal, es decir, en pateras, en los bajos de un camión o de cualquier otra manera que suponga jugarse el pellejo. Los primeros se buscan la vida como pueden, pagan impuestos y, habitualmente, hacen los trabajos que los nacionales no queremos desempeñar. En cuanto a los segundos, hacen lo mismo, pero a escondidas. Y sí, pagan impuestos, cada vez que compran algo pagan impuestos. Como usted y como yo. Pero no residen de forma legal en España, de forma que, si la policía los encuentra, los interna en un CIE donde pueden permanecer hasta 60 días antes de ser devueltos a sus países de origen. Y desde luego, no les paga 30 € al día ni les regala un móvil. Treinta euros al día equivale al salario mínimo interprofesional (SMI) que acaban de pactar Unidos Podemos y PSOE para el 2019. El actual apenas supera los 700 €. ¿No cree usted que si el Estado le pagara a los inmigrantes ilegales más de lo que dicta el SMI ya nos habríamos enterado por Eduardo Inda, Paco Marhuenda, Jiménez Losantos o intrépidos reporteros como ellos?

Pero hay gente que se lo cree. Que se cree que la Sanidad Pública atiende mejor a los inmigrantes que a los nacionales, que los inmigrantes han venido a quitarnos los puesto de trabajo y que inmigrante es sinónimo de delincuente. Aunque se ha repetido hasta la saciedad, conviene recordar que antes que país de acogida, España fue un país de obreros que emigraron a Europa y América a buscar fortuna.

La segunda mentira es tan burda que solo es necesario hacer una rápida búsqueda en Google para desmontarla. Algún submental sube las imágenes de una terraza de la localidad gerundense de Blanes ardiendo. Y a continuación sugiere que ese incendio es la consecuencia de que su dueño retirara lazos amarillos de su bar. Las amenazas se hacen realidad, viene a decir. La realidad es que el incendio se produjo en un bar, sí, pero situado a 200 metros del bar de los lazos amarillos (o su retirada, más bien). Y además, se debió a un fallo eléctrico. Y si seguimos buscando, vemos que en mismo bar de los lazos (bueno, de los no lazos) sí se produjo un incendio en abril, pero se origino en la cocina y tuvo que ver con un accidente con el aceite de cocción.

Pero no importa que sea tan fácil averiguar la verdad porque buena parte del personal no tiene ganas de buscarla. “Incendio” Blanes” “Lazos amarillos”. Ya tenemos una historia. ¿Qué importa que sea falsa?

Y la última no es mentira. Es solo una forma retorcida de presentar la realidad, demagogia. Se nos muestra una foto de Rafa Nadal, en ropa de andar por casa, contribuyendo a reparar los destrozos que han ocasionado las lluvias estos días en Mallorca. Al lado está la foto de Pedro Sánchez visitando las zonas más afectadas por la catástrofe. El pie de foto de una hace referencia al comportamiento altruista de Nadal, el de la otra a que el presidente solo ha ido a Mallorca a hacerse la foto.

Dejaré de lado que el solidario y patriota Nadal tributaba en el País Vasco, sin tener actividad allí, con el fin de ahorrarse unas perrillas para la jubilación hasta que Hacienda lo llamó al orden. Lo que ha hecho estos días está bien. Muy bien incluso. Ha dado ejemplo. Pero lo del presidente del gobierno… Si no hubiera ido a Mallorca lo habrían puesto verde, pero como ha ido, pues también. ¿Alguien pretendía que Pedro Sánchez se pusiera el mono de trabajo y se pusiera a limpiar calles? Si yo fuera mallorquín, o si lo mismo ocurriera en Alicante, le pediría al presidente del gobierno que aprobara ayudas económicas para afrontar el desastre. Y eso es lo que he hecho. ¿Acaso Aznar (presidente) o Rajoy (vicepresidente) fueron a Galicia a recoger chapapote cuando lo del Prestige? Aznar se presentó allí al mes del hundimiento del petrolero. Rajoy sí que fue, pero para decir que solo se trataba de unos “hilillos de plastilina”.

Las falsas noticias están por todas partes. En nuestras manos está buscar información para contrastarlas, o creérnoslas a pies juntillas como hicieron los norteamericanos cuando eligieron a Donald Trump, los británicos cuando decidieron salir de la Unión Europea o los colombianos cuando rechazaron el acuerdo de paz con la guerrilla. No sé si Rusia estará detrás de las mentiras que yo me he encontrado esta mañana como sí lo estuvo detrás de la última campaña para las presidenciales norteamericanas, del referéndum del Brexit o del que rechazó el acuerdo de paz en Colombia, pero que los españoles no hemos aprendido nada de esos casos, eso sí que lo tengo claro.

© Nacho Sendón. Alicante, 12 de octubre de 2018

PS. Siempre uso una fotografía mía para acompañar las entradas de este blog. Sin embargo, en esta ocasión he preferido usar una ajena. Yo, como supongo que todo el mundo, cuento mentiras alguna vez. Pero no suelo hacerlo con la cámara. Por eso, he preferido buscar en Google “Fake News”. En casi todas las fotografías en las que aparece un rostro ese es el de Donald Trump. Me ha parecido pues oportuno usarlo para ilustrar esta entrada.

PS2. Le recomiendo que vea el vídeo de la canción que se escucha de fondo de esta entrada. Lo puede encontrar aquí: https://youtu.be/wPZQFLe9nZE